relacion-pareja

Miedo a fracasar con un nuevo amor

TUVE LA SUERTE hace unos meses, de conversar durante un buen rato con un torero. Un torero famoso, ya retirado, que vive en la ciudad de Barcelona. Ya sé que la tauromaquia no pasa por sus mejores momentos de popularidad, pero eso para lo que aquí pretendo decir no es importante. Lo que quiero contar es que en un momento de la conversación, este torero se levantó la camisa (creo hace esto con demasiada frecuencia) para mostrar a los que allí estábamos las cicatrices que veinte años en los ruedos le habían dejado en el torso.

También pude ver el automóvil de lujo que conducía, así como otras cosas muy costosas que había conseguido con el dinero ganado durante esos años de torero, hasta que una enfermedad en los ojos le retiró de los ruedos hace una década. “Estas cornadas son por arrimarme al toro —dijo—. Porque en esta profesión, si no te arrimas no triunfas”.

Esas palabras estuvieron rondando en mi cabeza todo el viaje de regreso a Madrid porque, a través de mis consultas conozco demasiada gente que no se arrima al toro, que no arriesga.

Más allá de que nos guste o estemos de acuerdo con las corridas de toros, como ya digo, podemos convenir que la tauromaquia es una suerte de danza que el torero representa. No sé demasiado de esto, pero entiendo que esa danza frente a bestia de media tonelada (capaz con un pequeño movimiento de ensartar a un hombre como si fuera una aceituna) no todos los toreros la representan igual forma.

Por lo que aprendí en esa conversación, para ganar mucho dinero con esa profesión hay que ofrecer un buen espectáculo. El torero tiene que arrimarse al toro, exponerse. Tiene que correr el riesgo de que el toro lo empitone e incluso que lo mate. Hay toreros, me decía éste, que tienen miedo, no se arriman, no arriesgan… y por lo tanto nunca salen a hombros por la puerta grande ni nadie los aplaude, ni consiguen trofeos: su toreo resulta deslucido y el resultado es que no triunfan.

Con la relaciones sentimentales pasa algo parecido. Todo el mundo ha recibido alguna que otra cornada en el amor. Heridas que son recordadas cuando comienzas una nueva relación y saben que tienen que exponerse al amor, como si se expusiera al peligro de un toro bravo. Es demasiado frecuente escuchar en mis consultas frases como «me da miedo enamorarme porque no quiero que me hagan daño».

A nadie le gusta que su pareja le abandone, desde luego. Sin embargo, si quieres conseguir éxitos en el amor, y creo que en cualquier otro proyecto en tu vida hay que arrimarse al toro sin miedo, dejarse ver como uno es sin pensar que tal vez nos dejen o suframos un desengaño. Es posible que, efectivamente, lo suframos; pero también es posible que la persona a la que nos acercamos sea lo que andamos buscando y la falta de compromiso que provoca el miedo produzca una distancia entre vosotros. El miedo, no dejarte ver como eres te hará perder  una gran oportunidad.

Recordemos que no todos los días podemos conocer a alguien especial con la que potencialmente podamos iniciar una relación sentimental. Tenemos que pensar que la seguridad es estéril y que quedándonos en casa u ocultando nuestros sentimientos y emociones bajo una coraza no conseguiremos nunca triunfar en el amor. Para evitar este miedo, muy común por lo que llevo viendo en estos últimos años, no hay más que pensar que se trata de un “conocimiento gratuito” es decir, una creencia que nos hemos inventado sin que en realidad haya motivos racionales para pensar que esa persona que ahora se acerca nos vaya a dejar a nos vaya a dejar o nos haga daño.

El filósofo Voltaire decía que vivir prudentemente es también vivir tristemente. Hay que salir de la famosa zona de confort, con miedo si quieres, pero salir y arriesgarse.

celos
Consejos para recuperar a tu pareja
Carlos García COACH

Celos provocados

ALGUNAS VECES, puede ser efectivo causar celos provocados o llamar la atención de tu ex usando la estrategia de “alguien sin importancia”. Se trata de

Leer más »
error: Content is protected !!