Estar a la defensiva con tu pareja

UNA DE LAS ACTITUDES más perjudiciales en una relación de pareja es lo que llamamos estar a la defensiva. Esta postura no solo refleja problemas personales, sino que, con el tiempo, puede afectar a tu relación de pareja. En este artículo, exploraremos las razones que hay detrás de esta actitud, sus consecuencias y cómo superarla.

CONTENIDO DE ESTE ARTICULO
1. Estar a la defensiva con tu pareja: ¿por qué nos ocurre?

2. La percepción de una amenaza

3. La importancia del diálogo y la autoestima

4. Superando «la defensiva» para fortalecer tu relación

5. Conclusión

1. Estar a la defensiva con tu pareja: ¿por qué nos ocurre?

Estar a la defensiva es esa respuesta poco premeditada que todos conocemos. En el reino animal ocurre algo parecido: tras un determinado estímulo se activa un mecanismo innato —instintivo—, de defensa. Mi gato arquea la espalda y bufa cuando le pusieron delante un perro de peluche.

Estas reacciones no son más que mecanismos de protección natural que se activan ante una amenaza percibida pero, como digo, los seres humanos no tenemos esos mecanismos innatos: los humanos funcionamos de otra manera: nuestros actos pasan primero por pensamientos: si piensas que es una amenaza, responderás como una amenaza. 

En una de mis consultas, Carlos, un hombre separado de unos 40 años, me explicó la reacción de Claudia (los nombres siembre son ficticios) la chica con la que llevaba saliendo unas semanas. Claudia le invitó a su casa a cenar, era la primera vez que visitaba su casa y previsiblemente pasarían la noche juntos; pero en el último momento Carlos tuvo que cancelar la cita por un problema en el trabajo.

Claudia respondió muy negativamente. «Lo tenía todo preparado y ahora me dejas tirada», le contestó. «No quiero verte más».

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Saber resolver los conflictos en tu pareja es la clave para una relación sana y duradera. 

 

Como supe después, Claudia había encadenado una serie de rupturas en poco tiempo y no se encontraba en su mejor momento personal, tenía la autoestima por el suelo y que Carlos no fuera a su casa esa noche fue interpretado como un desplante. «Sin embargo, es una chica muy interesante —me insistió él— y me gustaría conocerla mejor, creo que podemos llegar a algo. Si esa noche no fui a su casa es porque me fue imposible»

Esta actitud de defensa (más allá del tiempo que dure la pareja) se manifiesta si creemos tener delante una situación amenazante, pero no es algo «natural»; es algo que percibimos como una amenaza. 

2. La percepción de una amenaza

La clave para entender la actitud a la defensiva radica en cómo interpretamos las situaciones. ¿Es correcto lo que me estoy contando?

A menudo, percibimos lo que sucede a nuestro alrededor como una amenaza, lo que nos lleva a reaccionar de manera defensiva, como le ocurrió a Claudia, o como le ocurre a mi gato con solo ver un peluche. 

Reaccionar a ese tipo de amenazas sin darnos la oportunidad de repensar lo ocurrido, puede ser un obstáculo para la comunicación en la pareja.

Lo que debemos hacer es evitar interpretaciones erróneas: ser más críticos y preguntarnos: ¿realmente hay una amenaza? En lugar de lanzarnos a la defensiva, es mejor formular preguntas, tanto a uno mismo como a tu pareja, y aclarar la situación antes de responder.

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Preguntarte si realmente existe una amenaza, no solo evita malentendidos, también reducirá la posibilidad de escalar un conflicto.

En el caso de Claudia, ni si quiera preguntó a Carlos qué imprevisto tan importante había ocurrido en su oficina como para tener que acudir un viernes por la noche; simplemente se sintió atacada y respondió de manera negativa, lo que llevó a una discusión adicional.

 

3. La importancia del diálogo y la autoestima

Para evitar ese tipo de pensamientos amenazantes la comunicación asertiva es crucial. En este otro artículo sobre «los cinco lenguajes del amor» que sin duda te ayudará a entenderlo. 

Sin embargo, esto no es suficiente. También es necesario trabajar en la autoestima y seguridad personal. Cuando nos sentimos seguros de nosotros mismos, es menos probable que interpretemos las acciones de nuestra pareja como un ataque.

Te pongo aquí algunas ejercicios sencillos para mejorar la comunicación con tu pareja:

Escucha Activa. Presta atención a lo que dice tu pareja sin interrumpir. No interrumpas e intenta entender su perspectiva antes de responder. 

Preguntas. Si algo te incomoda, pregunta antes de asumir lo peor. Un simple «¿Qué quisiste decir con eso?», o bien (en el contexto del ejemplo anterior): «cómo te sentiste cuando te dije que no podríamos vernos esa noche».

90 segundos. Tómate un momento para considerar si la reacción de tu pareja realmente es un ataque o si proviene de su propio estrés o inseguridad. Haz las preguntas necesarias para no confundirte en tu reacción y, en todo caso, deja pasar al menos 90 segundos antes de reaccionar. Minuto y medio es el tiempo suficiente para que uno mismo sea consciente (con más seguridad) de lo que está ocurriendo. 

Además, es importante observar las situaciones desde una perspectiva más objetiva: tu pareja no es tu adversario, no se trata de defenderte de un ataque personal.

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Algo funciona mal si la comunicación se convierte en un campo de batalla en lugar de un espacio de entendimiento.

Una herramienta muy común en psicología del coaching es intentar adoptar el papel de un espectador que analiza la situación. Esto no solo te ayudará a mantener la calma, sino que también te permitirá ver las cosas con más claridad.

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Estar siempre a la defensiva con tu pareja puede ser un problema de autoestima que haya que tratar profesionalmente.

 

4. Superando «la defensiva» para fortalecer tu relación

Superar la actitud defensiva no es un proceso instantáneo, pero es esencial para el crecimiento de la relación. Con práctica y paciencia, puedes aprender a manejar tus reacciones y fomentar un ambiente más saludable. Aquí te dejo unos cuantos pasos para avanzar en ese sentido:

Reconocimiento de patrones. Identifica cuándo y por qué tiendes a ponerte a la defensiva. La conciencia es el primer paso hacia el cambio. 

Compromiso mutuo. Habla con tu pareja sobre cómo podéis trabajar juntos y evitar en lo sucesivo caer en estar a la defensiva

Acudir a un profesional. Si actitud a la defensiva se convierte en un patrón persistente y crees que llega a ser patológico, considera la ayuda de un psicólogo clínico. La terapia puede proporcionar herramientas y estrategias para mejorar la comunicación.

5. Conclusión

Estar a estar a la defensiva no es una respuesta natural, sino un proceso desencadenado por una serie de pensamientos. Es posible que la situación merezca esa reacción, pero lo más probable es que no sea así. Al trabajar en la percepción de lo que ocurre, fomentar el diálogo y fortalecer la autoestima, podemos transformar nuestras relaciones en espacios de autoconocimiento, lo que se traducirá en una vida de pareja más agradable.

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