dialogo

Falta de diálogo

UNA DE LAS PRINCIPALES causas de separación es la falta de diálogo y, en general, la pésima comunicación entre los miembros de la pareja. Es imposible que todo lo que nos guste también le guste a nuestra pareja, como también es imposible que todos nuestros proyectos tengan el éxito que esperamos. Tenemos que aprender a convivir con esos golpes porque el mundo es diverso y plural. El éxito de una pareja y de cualquier relación humana no consiste en no tener problemas, o diferencias de criterio; el éxito está en la capacidad para resolver esos conflictos que de todas formas se darán. Podríamos decir que este es uno de los secretos de la felicidad: la felicidad no consiste en no tener problemas, sino en disponer de las herramientas necesarias para resolverlos.

Para amar a tu pareja es imprescindible que exista un continuo diálogo que conduzca a saber quién es esa persona que tenemos al lado: ¿cómo de otra forma puedes querer a alguien? ¿cómo puedes amar a alguien sin conocerlo? Para amar es necesario saber cuáles son sus proyectos, sus inquietudes, sus miedos… Necesariamente la pareja se rompe cuando este diálogo desaparece y cada uno de los consortes se convierte en un extraño para el otro.

La consecuencia de la falta de diálogo es la divergencia, la separación de caminos y de proyectos vitales en cada uno de los miembros de la pareja. Es como si camináramos cogidos de la mano en mitad de la niebla. Si nos soltamos, después de caminar sólo unos minutos la otra persona puede que esté muy lejos. Si duda es muy difícil recuperar una pareja con un problema así aunque desde luego no es imposible. Se trata de comprobar, en primer lugar, qué grado de desgaste o distancia hay entre los dos. Es posible que existan ciertos vínculos, como los hijos, que ayuden y permitan reiniciar el diálogo.

Las tres claves de la comunicación en pareja

Efectivamente, la mayoría de los problemas y rupturas tienen que ver con una mala calidad en la comunicación. Entre los muchos problemas de comunicación que me he encontrado en mis consultas, los más destacados son:

  • No dejar que nuestra pareja hable con libertad (porque crees saber lo que va a decir).
  • Atropellarse continuamente. Es decir, no dejar que el otro termine sus frases.
  • No mostrar interés por las opiniones que el otro tiene, porque las consideramos poco relevantes o porque crees que no te interesan.
  • Quejarte de los defectos de tu pareja.
  • Usar sarcasmos o darle la razón a tu pareja aunque no estés conforme.

Hay tres puntos vitales sobre los que descansa la comunicación entre las personas en general y en las parejas en particular. Estos puntos son: asertividad, respeto y empatía. No se trata, por lo tanto, de si hablas mucho o poco con tu pareja, se trata de vuestra forma de comunicarse y de llevar a cabo la resolución de vuestros conflictos, o sea, de la calidad de esa comunicación. Las claves para la comunicación en pareja son: escucha activa, humildad, conciencia de equipo (estamos en el mismo barco) y admiración por tu pareja.

Asertividad

La asertividad es hacer valer en la comunicación el respeto por el otro, pero también por uno mismo. Aquí podemos decir brevemente que la asertividad es una habilidad para comunicarse de una forma amable, directa y honesta. Decir las cosas tal y como son, pero sin causar daño a los demás al expresarlas. Digamos que la asertividad está en el punto medio entre la comunicación agresiva y la pasividad. Si en un restaurante te encuentras con una marca de labios pintados en una copa mal lavada, no se trata de gritar lo sucios que son en la cocina de ese restaurante, pero tampoco hay que seguir bebiendo en esa copa. Unas palabras amables y discretas al camarero bastarán para que nos cambien la copa. En la pareja pasa lo mismo. No hay que enfatizar o faltar el respeto, hay que expresar lo que ha ocurrido sin hacer daño pero con franqueza.

Escucha activa (controlando tus emociones)

Lo más importante para que una conversación no degenere en discusión es escuchar con calma lo que te está tratando de explicar. Se trata de entender bien lo que tu pareja siente, meterse en su piel y ponerse en su lugar para comprender por qué siente lo que siente o por qué desea lo que te está pidiendo. En este proceso hay que controlar las emociones y nunca insultar o faltar al respecto por muy enfadados que estemos (estar enfadado no da derecho a insultar a nadie). Si esto ocurriera, es decir, si te sientes muy ofendido u ofendida, no respondas con un insulto, mejor respira profundamente diez veces para darte tiempo a que la respuesta sea más racional que visceral.

Humildad en tus palabras

Ser humilde es conocerse a uno mismo (que siempre es uno de los objetivos de la psicología del coaching) y reconocer nuestros propios errores. Decir que te has confundido en esto o en aquello es algo que siempre te unirá a la persona a quién estás reconociendo el error, y esto vale también para cualquier otra relación humana. En las parejas, donde la convivencia es tan estrecha, hay muchos momentos donde nos equivocaremos; reconocerlo (y reconocer que lo has hecho pasar mal a la otra persona) te acercará emocionalmente a tu pareja

Conciencia de equipo

Tu pareja y tú estáis en el mismo barco. Cualquier cosa que le ocurra a tu pareja te afectará de un modo u otro a ti, de modo que la frase “esto es un problema sólo mí” no encaja en una buena relación de pareja. Piensa que cualquier cosa que ocurra a uno de los dos influirá tarde o temprano en la relación de pareja, ya sea esto un dolor de muelas o un problema en el trabajo o, por supuesto, los problemas y relaciones con los hijos. Recuerda que las relaciones sentimentales son un proyecto de vida en común y por lo tanto tu pareja nunca será tu enemigo. Los dos navegáis en un mismo barco que trata de llegar a un buen puerto.

Admirar a tu pareja

La comunicación con tu pareja debe estar siempre enfocada a conocerla a interesarse por aquello que la condiciona como persona, esto es: sus sueños, sus aspiraciones, sus deseos, su miedos… Recuerda que estas metas van cambiando poco a poco a lo largo de la vida de una persona y hay que conocerlas para hacer feliz a tu pareja o al menos intentar que su proyecto de vida llegue a buen fin (esta sería una buena definición de lo que es amar). Porque la comunicación no sólo tiene que darse cuando hay una disputa o un problema. Hay que hacerlo continuamente con preguntas relacionadas con su ánimo: ¿cómo te sientes? ¿qué pensaste cuando ocurrió aquello? ¿en qué has mejorado con eso o con lo otro? Son preguntas que no pueden dejar de formularse de vez en cuando a tu pareja.

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Carlos García COACH

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