Ansiedad en una ruptura de pareja

EN MI COLEGIO de primaria, en Madrid, en los años ochenta, el recreo duraba media hora. Era entre las once y las once y media. Después siempre teníamos clase de matemáticas, la asignatura que peor se me daba y cuyos deberes se quedaban sin hacer la inmensa mayoría de las veces. Cuando tocaba el timbre que anunciaba el inicio del recreo, todos los chicos bajaban las escaleras hacia el patio arrollándose de alegría. Sin embargo yo no lo pasaba tan bien porque no dejaba de hacerme preguntas sobre lo que ocurriría en la clase de matemáticas, y eso impedía que me divirtiera durante esos treinta minutos como cualquier otro chico. Esto es algo parecido a lo que ocurre con la ansiedad en una ruptura de pareja. 

ÍNDICE
1. Entender la ansiedad

1.1 Diferencias entre «ansiedad» y «angustia»

1.2 La ansiedad como necesidad adaptativa en el ser humano

1.3 El pensamiento que produce la ansiedad

1.4 Síntomas de la ansiedad

2. La ansiedad en una ruptura de pareja

3. Pensamiento correcto en una ruptura de pareja

3.1 Mapa emocional

3.2 Entonces, ¿lo nuestro tiene arreglo?

4. Principios del Budismo para enfrentarlos a la vida

1. Entender la ansiedad

1.1 Diferencias entre «ansiedad» y «angustia»

Según los expertos no está clara la diferencia entre ambos conceptos. Fue el filósofo danés del siglo XIX Søren Kierkegaard quién usó en primer lugar el término angustia para describir la sensación del hombre frente a la muerte. A diferencia del miedo, que se refiere siempre a alguna cosa determinada, la angustia es imprecisa, inexacta: es la sensación de vacío de una existencia abocada a la muerte. Otros filósofos posteriores, como Martin Heidegger o Karl Jasper, también han tratado el tema de la angustia, más o menos en el mismo sentido.

En psicología se utiliza más el término ansiedad para describir una situación de miedo irracional o indefinido. Podemos tener miedo a algo concreto, miedo algo que pensamos que va a ocurrir. Por ejemplo, puedo tener miedo a pasear por un callejón solitario, de noche, en un barrio conflictivo de la ciudad porque pienso que me pueden robar. 

Pero la ansiedad está originada por varios miedos posibles y a la vez no se refiere a nada en particular, no hay un motivo determinado contra el que podamos luchar, no hay un enemigo claro; sino que hay varios y poco definidos. Por eso resulta tan complicado a veces luchar contra esta situación, pues se trata de algo abstracto que hemos creado a través de pensamientos como: no alcanzaré la felicidad si rompo con mi pareja; a quién voy a encontrar yo ahora; nadie me querrá; dónde voy a ir si vendemos el piso; voy a ser un desgraciado toda mi vida sin esa persona… etcétera.

Groso modo podemos decir que la ansiedad es un tipo de miedo poco definido. 

1.2 La ansiedad como necesidad adaptativa en el ser humano

La ansiedad tiene un parecido importante con el dolor, porque ambos nos mantienen a salvo. Imagina que vas corriendo y en un mal paso te tuerces un tobillo. Lo normal es que se produzca una inflamación y dolor en la zona, de modo que tengas que dejar de correr y con eso pongas a salvo tu tobillo.

¿Pero te has parado a pensar qué ocurriría en una situación así si no sintieras dolor? Si esto ocurriera, posiblemente, al final de la carrera tu tobillo y toda tu pierna estarían destrozados de tal modo que no podrías volver a caminar. El dolor entonces es bueno, tiene una función adaptativa porque te avisa que debes parar.

Con la ansiedad pasa algo muy parecido. Nuestra especie lleva sobre la tierra unos ochocientos mil años, y la mayor parte de ese tiempo los seres humanos tenían que buscarse el alimento recolectando o cazando. Efectivamente, la vida en el Paleolítico era extremadamente dura, llena de peligros que ahora ni siquiera podemos imaginar. Los osos, los lobos, las hienas y los tigres (en Europa también había tigres y leones), eran un peligro continuo que además competían con nuestra especie por la comida. Además en ese tiempo los seres humanos tenían que trasladarse de un lado para otro detrás de los animales que podían cazar.

En una vida errante llena de peligros como esa, el estado de alerta continuo, una especie de ansiedad, salvaba vidas. Realmente esa angustia ha sido beneficiosa (como el dolor) porque nos ha hecho sobrevivir en ese mundo tan peligroso.

Después, hace aproximadamente diez mil años (sólo diez mil años) los seres humanos empezaron a cultivar la tierra y a criar sus propios alimentos en lo que se llama, como sabes, Neolítico.

Pero diez mil años son muy pocos comparados con los ochocientos mil en los que vivíamos como nómadas, en una economía de cazadores y recolectores, de modo que aún conservamos muchos rasgos de aquella época, entre ellos, esa angustia, gracias a la cual, el más leve ruido en la noche o un sencillo movimiento entre las hojas de los árboles nos ponían alerta.

1.3 El pensamiento que produce la ansiedad

Los que tenemos la suerte de vivir a esta parte del mundo donde se come todos los días, donde tenemos un techo, el armario lleno de ropa, agua potable y médicos para que nos atiendan, no tenemos que preocuparnos por la supervivencia como en el paleolítico. Nuestros problemas son otros, problemas proporcionales a nuestra vida acomodada en occidente. No digo que sean problemas menores pero en su mayoría no ponen en peligro nuestra vida.

Quedarse sin empleo, o perder a tu pareja pueden ser un problema, pero hay que ajustar bien su gravedad y no convertirlos en una trajedía. 

Cuando era un niño yo llegaba al recreo preocupándome por los deberes de matemáticas (sin hacer) y en la cara de don Rodrigo cuando le dijera que no había resuelto las ecuaciones, o quizá revisara los cuadernos, o quizá siguiera explicando otros tipos de ecuaciones que yo no lograría entender, o quizá hiciera uno de sus exámenes sorpresa. Todo aquello me preocupaba porque sabía que si no aprobaba matemáticas no pasaría de curso; tendría que repetir y en casa se montaría una buena… No sabía exactamente qué podría ocurrirme en el futuro inmediato y eso me producía ansiedad. 

Esa ansiedad, en ese momento se manifestaba como un malestar que no me dejaba disfrutar del recreo. Quizá los primeros minutos sí disfrutaba, pero luego, inevitablemente, comenzaba a pensar en lo poco que me quedaba para encontrarme con la clase de matemáticas, la sotana de don Rodrigo y su calva sembrada de perlas de sudor exhortándome a que resolviera la tremenda ecuación que había escrito en la pizarra.

En definitiva, el recreo se convertía en algo terrible y sólo por una nebulosa de pensamientos inexactos sobre lo que podría ocurrirme en la clase de matemáticas.  

miedo-angustia

 

1.4 Síntomas de la ansiedad

Los síntomas más habituales de la ansiedad son: continua tensión muscular; fatiga y presión en el pecho; la sensación de mordisco en el estómago; fumar excesivamente; apatía; mostrarse desesperado y siempre hablando de lo mismo; pensamientos catastróficos, etcétera. 

Lo peor de un cuadro de ansiedad es quizá la imposibilidad de dormir. Todos tenemos que seguir con nuestra vida después de la ruptura, pero la falta horas de sueño puede llegar a producir problemas mucho mayores porque dormir es el descanso de nuestro cerebro. 

Si has roto con tu pareja es normal es estar triste durante unos días, a nadie le gusta que esto ocurra. Quizá puedas los síntomas antes descritos durante unos días, pero si después de varias semanas o meses sigues con esos síntomas lo mejor es que acudas al médico. 

2. La ansiedad en una ruptura de pareja

Mucha gente siente angustia tras una ruptura de pareja porque, de alguna forma, se ha contado a sí misma que con la pérdida de esa persona su vida ya no podrá funcionar. La pareja lleva asociadas muchas facetas importantes de la vida como los amigos, la familia, la economía, la seguridad personal, el hogar (un lugar donde vivir), los viajes… y muy especialmente los hijos, cuando los hay. En otra entrada de este Blog ya se habla de los niños en una ruptura de pareja.

En todo ese maremagnum de pensamientos también está la soledad: ¿podré encontrar a alguien en mi vida? ¿estaré preparado o preparada en algún momento para volver a amar? ¿aceptarán mis hijos a una nueva pareja?

En una situación así nuestro pensamiento navega entres todas esas ideas porque con seguridad nuestra vida va a cambiar. Uno se plantea preguntas sin respuesta y continuamente llegan a la cabeza ideas y pensamientos sobre un futuro incierto, que no te dejan vivir. 

El caso más impactante sobre ansiedad en una ruptura de pareja me lo encontré hace unos años con Fernando (nombre ficticio), un profesor de educación física que llegó a mi consulta para recuperar a su pareja. Fernando se encontraba en una situación de parálisis personal porque había descubierto que su chica mantenía una relación paralela con un compañero de trabajo, pero aún así quería recuperarla. 

Fernando había entrado en bucle de ansiedad y descontrol. Se refugió en casa de sus padres, tuvo que pedir unos días de baja laboral, su economía cayó a mínimos, no le apetecía salir con los amigos, no se concentraba en la lectura ni podía seguir el argumento de una película. Decía haber perdido la confianza en las mujeres en general y la confianza en poder encontrar otra pareja. ¿Qué tipo de pensamientos habían dado lugar esas conclusiones?

contacto-cero

Somos lo que pensamos. El deporte de ayudará a organizar mejor tus ideas. 

3. Pensamiento correcto en una ruptura de pareja

Tras una ruptura de pareja muchas personas se quedan paralizadas. El primer motivo es que no admiten la ruptura, y ese es el primer paso para recuperar esa relación e incluso para que estés bien. Otro grupo no menos numeroso se queda paralizado evocando los tiempos en los que fueron felices, lamentándose de lo que pudieron hacer cuando veían que la relación se hundía. Y otro grupo, quizá el menos numeroso, cae en un cuadro de ansiedad durante un periodo más o menos largo. Lo primero que debes hacer en una situación así es definir con precisión aquellos pensamientos que te producen malestar

3.1 Mapa Emocional

En mis consultas de psicología del coaching a esto lo llamo el Mapa emocional, que también tiene un capítulo en el Método K

Se trata de proyectar tus pensamientos para que puedas entenderlos. Toma un cuaderno y elabora una lista con esas ideas que te están preocupando; trata de escribir en ese cuaderno (con toda honestidad) por qué te preocupa esa idea. Por ejemplo, si para ti volver a casa de tus padres es un trauma (en mis consultas esto es algo que sale con frecuencia), explica exactamente por qué eso es un problema. ¿Te preocupa lo que dirán de ti los amigos al volver a casa de tus padres? ¿Te ves como un fracasado o fracasada por ese motivo? 

Procede así con otros miedos e incertidumbres que creas que te están paralizando, pero hazlo con rigor, trabajando en ello cada día y explicándote con todo rigor el origen de esos miedos para así desgranarlos y organizarlos uno por uno. De esta forma tendrás una conciencia mucho más rigurosa y real de lo que te ha ocurrido. Este es el primer paso para estar bien con uno mismo y también lo primero que tienes que hacer si quieres volver con tu pareja. 

3.2 Entonces, ¿lo nuestro tiene arreglo?

Una vez hayas trabajado en el mapa emocional (esto puede llevarte varias semanas) esa ansiedad habrá cesado o al menos disminuido, porque entenderás mejor lo que ha pasado en tu relación y cómo gestionarlo. Una ruptura no es el fin del mundo, ya lo sabes; pero si decides intentarlo una segunda vez ahora tendrás más claras tus posibilidades de éxito. Con ese mismo título hay otro post en este Blog: ¿Lo nuestro tiene arreglo? que también puedes echarle un vistazo.

Lo que parece evidente es que anclarse en el pasado no te llevará a ningún lugar, porque el pasado no existe, se fue para no volver: lo único que tenemos es el presente. 

Si tu deseo es volver con tu ex, recuperar la confianza de tu pareja, quizá lo más productivo sea preocuparte de las cosas que puedes hacer ahora y no de las que no hiciste. A la vista de tu mapa emocional pregúntate qué cosas quieres cambiar de ti, y qué cosas puedes hacer para volver con ella o él.

Sufrir, desesperarte, llorar, aislarte… no va a solucionar absolutamente nada. Puedes hacerlo si quieres, pero no servirá de nada. Lo mejor es plantar cara al futuro y pensar con toda objetividad lo que hiciste mal en el pasado para no repetirlo en el futuro con tu ex o con otra nueva relación. 

4. Principios del Budismo para enfrentarnos a la vida.

Solicita una consulta gratuita

«Método K para recuperar a tu pareja tras una ruptura»

Todo lo que debes hacer para que vuelva a confiar en ti

Al adquirir el «Método K para recuperar a tu pareja» obtendrás acceso inmediato desde tu teléfono móvil, tablet o desde tu ordenador a todo el contenido Método. Puedes empezar a trabajar para recuperar a tu pareja ahora mismo.

El pase (cuatro meses) en un único pago de 59,90 € (menos de 15 € al mes) incluye:

→ Acceso inmediato a los 24 vídeos en HD que apoyan el Método, con explicaciones y ejemplos reales tomados de mis consultas en psicología del coaching. Más de 6 horas de vídeo de alta calidad para que descubras tus errores, aprendas a enfrentarte a esta situación, diseñes tus propias estrategias y puedas recuperar a tu pareja en el menor tiempo posible.

→ Acceso inmediato al texto del «Método K para recuperar a tu pareja tras una ruptura» en formato digital. Los capítulos del Método que te ayudará de verdad a recuperar la confianza en ti mismo y dar los pasos adecuados para volver con tu ex.

→ Apoyo personalizado por correo electrónico de las dudas que se van ocasionando al aplicar el Método K. Sólo tendrás que enviar un correo adjuntando el ID de tu suscripción a la dirección que te llegará por correo electrónico.

Todo en un único pago de 59,90 €

error: Content is protected !!