Orbiting: sin respuesta en las redes sociales

A ESTAS ALTURAS nadie puede discutirnos que las redes sociales han transformado la forma en que nos comunicamos, convirtiendo algunas aplicaciones en parte fundamental de nuestras vidas. Es muy frecuente en los últimos tiempos, por lo que veo en mis consultas, establecer o intentar establecer una comunicación indirecta subiendo historias a Instagram o un estado a WhatsApp. Entre las personas que han visto tu publicación, aparece, como pensabas, el nombre de tu expareja, crees que has llamado su atención porque has usado (o has creído usar) un lenguaje que sólo esa persona conoce. Sin embargo, pasan las horas, los días, y el silencio sigue intacto. En tu próxima publicación su nombre vuelve a aparecer. Esta dinámica se llama Orbiting. ¿Por qué tu ex mira tus redes sociales pero nunca dice nada? 

 

CONTENIDO DE ESTE ARTICULO
1. ¿Qué es exactamente el Orbiting?

2. La trampa del refuerzo intermitente

3. ¿Cómo influye el Orbiting si tu objetivo es recuperar la relación?

4. Retomar el control y establecer límites digitales

1. ¿Qué es exactamente el Orbiting?

El término Orbiting (orbitar) describe la acción de una persona que evita la comunicación directa pero sigue interactuando pasivamente con su contenido en redes sociales, siempre con la intención de provocar una reacción. Todos tenemos la experiencia de subir una foto de un lugar emblemático —por ejemplo, una foto de la Estatua de la Libertad en Nueva York— y recibir en la siguientes horas varios mensajes deseándonos un buen viaje, etcétera.

Quizá pueda parecer presuntuoso, pero es algo muy generalizado. Además, se usa casi para dar publicidad a cualquier cambio en nuestras vidas, el nacimiento de un hijo o un sobrino, un cambio de residencia, una nueva casa o cualquier otra cosa. El caso es que con ese tipo de actuaciones incitamos a los demás a iniciar una conversación, a enviarnos buenos deseos o simplemente a reaccionar con un like.

Pero ¿qué ocurre cuando tu ex mira tus estados pero nunca dice nada? Como un satélite, tu ex se mantiene a tu alrededor: ve tus historias, quizá deja un like esporádico en una foto o reacciona a un estado, pero huye de cualquier conversación real. Orbita sobre tu contenido pero se mantiene a distancia. 

En realidad tú subes una imagen que crees atrae su atención porque piensas que un mensaje o una llamada directa dejarán muy claro tu interés por esa persona. Seguramente estás en mitad del contacto cero y quieres provocar una respuesta.

En su lugar intentas llamar su atención subiendo una foto con dos copas de vino en el ambiente ténue de un restaurante íntimo. Quieres demostrar que has salido a cenar con alguien, que la vida continua. Sin embargo, las cosas quizá no sean tan sencillas y tu ex interprete otra cosa; quizá te conozca demasiado bien y sepa que es un truco para llamar tu atención, o quizá piense que ya no merece la pena intentar nada contigo o, incluso, puede que no vea tu estado (o que lo vea sin que quede registro).

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Interpretar un estado de WhatsApp como respuesta a otro tuyo puede dar lugar a un error. En general, interpretar cualquier interacción en las redes sociales es una complicada tarea muy, aun conociendo bien a esa persona.

Interpretar lo que otra alguien va a pensar mirando una foto es una tarea muy complicada por mucho que creas que conoces a esa persona; y mucho más pensar que sus estados son respuesta a los tuyos. No digo que no sea posible, lo que quiero remarcar es que no es siempre es posible interpretar lo que un estado quiere decir. 

A diferencia del Ghosting (desaparecer por completo sin dejar rastro), el Orbiting mantiene una puerta entreabierta a una posible comunicación, quizá a una reacción que sólo llega a medias. 

2. La trampa del refuerzo intermitente

El impacto de tener a una expareja rondando tus redes sociales es devastador para la salud mental, especialmente en las semanas y meses posteriores a la ruptura, que precisamente es cuando más necesitas estar en calma. En psicología clínica esto se explica a través del refuerzo intermitente.

Cada vez que ves su nombre en tu lista de visualizaciones, tu cerebro recibe un pequeño pico de dopamina —la hormona de la anticipación y la recompensa— seguido de una caída brusca de ansiedad al comprobar que no hay un mensaje acompañando esa vista. Y 24 horas después subes otro estado intentando que esta vez sí reaccione. 

Esta dinámica te ancla al pasado. Te empuja a sobreanalizar todo lo que publicas: empiezas a subir fotos, canciones o frases pensando exclusivamente en lo que esa persona interpretará al verlas. Pierdes tu espontaneidad y conviertes tus propias redes sociales en un escenario de cartón-piedra, diseñado para un público de una sola persona, paralizando en realidad tu proceso de duelo y reconstrucción personal. 

No olvides que todo proceso de ruptura pasa por unas etapas más o menos definidas que siempre hay que superar. Puedes ver en este capítulo del Método K cuáles son esas etapas del duelo.

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¿Es una buena idea comunicarte con tu pareja a través de tus estado de Whatsapp? 

 

3. ¿Cómo influye el Orbiting si tu objetivo es recuperar la relación?

Si tu meta es restaurar el vínculo y recuperar a tu pareja, el Orbiting puede que no sea la mejor opción, incluso puede que sea tu mayor enemigo. 

Recuerda que dejar de comunicarte con tu pareja no es exactamente aplicar el contacto cero. En mis consultas de psicología del coaching siempre hago hincapié en que puedes comunicarte con tu expareja siempre que sea necesario de verdad sin que por ello «rompas» el contacto cero. 

Para que una persona valore la posibilidad de volver a intentar una relación, necesita experimentar la ausencia real. Necesita el espacio para extrañarte y reflexionar sobre la pérdida y este espacio de ausencia emocional tiene que ser completo. 

Cuando permites que tu ex orbite sobre tus redes, le estás regalando microdosis de tu presencia sin exigirle ningún tipo de compromiso a cambio. Sabe dónde estás, con quién sales, cómo te ves y qué estás haciendo. Esa accesibilidad gratuita elimina el misterio y, de alguna forma, traiciona el contacto cero. 

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El contacto cero no es dejar de comunicarte. El contacto cero es dejar de comunicar emociones. 

 

El razonamiento inconsciente de quien orbita es: «no necesito tomar la difícil decisión de volver y asumir responsabilidades, porque de alguna manera, sigo teniendo acceso a su vida». Efectivamente, sigues estando ahí. Mientras siga obteniendo información de ti gratis, la motivación para iniciar una conversación real y madura sobre la relación será prácticamente nula.

Entiendo que no es fácil romper del todo porque piensas que eso significará el olvido. Sin embargo, hay momentos en la vida en los que es necesario ser valientes para tomar una decisión importante. 

4. Retomar el control y establecer límites digitales

Para cambiar esta dinámica, la inacción no es una opción. Recuperar a una pareja, o simplemente recuperarte a ti mismo o a ti misma, exige actuar desde una posición de profunda dignidad y respeto propios. No puedes permitir que tu estabilidad emocional dependa de un simple like en una pantalla.

Es necesario aplicar higiene emocional. Esto implica restringir el acceso a tu vida privada, quizá ocultar tus historias a esa persona, eliminarla de tus seguidores o tus contactos y, si es necesario, bloquearla.

Bloquear a alguien temporalmente no es un acto de inmadurez ni una pataleta; es el establecimiento de un límite asertivo que muchas veces es necesario tomar. 

Al cortar el suministro de información pasiva, obligas a la otra persona a salir de la comodidad del Orbiting. Si realmente tiene algún interés genuino en saber de ti o en arreglar las cosas, tendrá que dar un paso al frente, abandonar esa «órbita» y cruzar la puerta de la comunicación directa y adulta.

Espero que este artículo haya sido de utilidad y, como siempre, para cualquier aclaración o comentario puedes contactarme sin compromiso alguno.

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