ES FRECUENTE CAER en una crisis personal tras aceptar que tu pareja ya no está a tu lado. Es lo que en psicología clínica se llama depresión por abandono y es, quizá, uno de los momentos más complicados en la vida de una persona adulta. Los síntomas están relacionados con una negación de la autoestima y la capacidad para seguir adelante con tus tareas cotidianas. Sin embargo, ten la seguridad de que si llegas a recuperar a tu pareja siempre será desde una construcción positiva y no destructiva de tus actos y pensamientos.
| CONTENIDO DE ESTE ARTÍCULO |
| 1. Distorsión de la realidad |
1. Distorsión de la realidad
Los seres humanos tenemos una peculiar forma de percibir la realidad: continuamente evaluamos lo que pasa a nuestro alrededor. Si por ejemplo entras en una cafetería, lo primero que haces es evaluar e interpretar lo que captan tus sentidos y a tu entendimiento llega: la disposición de las mesas, el camarero, si la gente habla o si el televisor está emitiendo un programa que te gusta; quizá alguien que está sentado en una mesa y te parece alguien agradable… Si caminas por la calle o haces cualquiera otra actividad pasa lo mismo.
Esto lo hacemos continuamente, catalogamos y etiquetamos todo lo que pasa por nuestro entendimiento. Pero cuando recibimos un golpe emocional y caemos en una crisis, ese mecanismo de evaluar se estropea, digamos se distorsiona, y todo lo catalogamos negativamente o positivamente, zonas intermedias, sin detalles. Pero descuida: es sólo un espejismo. Piensa, aunque sea por un momento, que quizá no estás percibiendo el mundo correctamente.
2. Perder a tu pareja no es una desgracia
La pérdida de una pareja no es una desgracia, lo hemos tratado en este otro artículo. Tampoco es algo por lo que tengas que estar alegre, de acuerdo.
Si hace poco tiempo que tu relación se ha terminado, lo mejor es que dediques unas semanas a reconstruirte y a decidir si merece la pena intentar recuperar esa relación o quizá, es mejor seguir cada uno por su camino. Es importante que descubras si había entre vosotros una dependencia emocional.
Se trata de ser crítico con tus pensamientos y no caer en lecturas demasiado superficiales. Revisa con objetividad si las conclusiones a las que estás llegando tras ese análisis son las adecuadas. Esto puedes hacerlo con ayuda de un coach, o también por ti mismo o por ti misma, anotando esos pensamientos sospechosos de que no sean del todo reales del tipo «ya no volveré a amar como antes», «era el amor de mi vida» o «he perdido la gran oportunidad de ser feliz» y después parándote a responder si son del todo reales.
Recuerda que la realidad no existe para nuestro cerebro. Lo que nos afecta en la vida es fruto de lo que nos estamos contando a nosotros mismos. Si te estás contando que sin esa persona no serás feliz, si piensas que has perdido la oportunidad de amar en la vida, si crees que todo a tu lado se derrumbará y no encontrarás a nadie para compartir tu vida, si has llegado a la conclusión de que estarás solo o sola el resto de tus días, es normal que caigas en una crisis personal y quizá en un proceso de depresión.
Pero puede que todos esos pensamientos sean sólo producto de este momento de crisis, pero que no se correspondan con la realidad. Revísalos, en este momento (especialmente) hay que ser crítico con uno mismo.
3. Recuerdos
Después de la ruptura es habitual que busques sus fotos en el móvil o a tu memoria vengan recuerdos bonitos. Lo que ocurre es que tu cerebro está triste y busca el modo de alegrarte. Tampoco trates de evitarlo: simplemente, dale el valor y la lectura adecuados.
Puede hacerte más daño que te recrees en esos recuerdos y los busques. Leas viejos mensajes o mires videos de las últimas vacaciones juntos.
Tampoco pases en casa mucho tiempo, mirando a las paredes, e intentando buscar lecturas o soluciones con la información que se encuentra en las redes. Un exceso de información puede ser contraproducente en este asunto y en cualquier otro.
Sal a la calle y relaciónate con los demás: apúntate a cualquier fiesta y habla con los amigos de otras cosas (no sólo de tu ex)
4. Positividad tras una ruptura de pareja
Si has decidido intentar volver con ella o con él, deja pasar unos días para tranquilizarte y evita a toda costa que los demás te vean deprimido y con mal aspecto. Arréglate y viste con elegancia todos los días para que puedas verte bien. Comienza por entender que esa persona, ni ninguna otra que llegue a ser tu pareja, puede ser algo imprescindible: no tienes que necesitar a tu pareja.
La calma es ahora tu mejor aliada. Otra cosa que puedes hacer es practicar deporte. Quizá sea algo tan recomendado en todas partes que haya perdido su verdadero valor. Con todo, si eres capaz de practicar algún ejercicio aeróbico, como correr o nadar, durante una hora tres veces por semana, dormirás mucho mejor y recuperarás tu optimismo mucho más rápido.
Empieza hoy mismo a pensar más en ti mismo que en tu pareja, y en todas las cosas positivas que tienes para hacer feliz a alguien. Ahora puedes dedicarte a hacer todas esas cosas que quisiste hacer pero que quizá no pudiste cuando tenías pareja. Pasa más tiempo con tu familia, visita a tus amigos y diviértete con toda naturalidad.
Cuando tu pareja tenga noticia de este comportamiento va a pensar que ahora tienes una vida más feliz y le creará un sentimiento de duda.
Una vez que hayas conseguido una primera cita no te precipites, posiblemente aún no esté todo ganado. Muestra tu madurez y evita el contacto físico o hablar de sentimientos si tu pareja no lo demanda. Exprésate y con calma y no critiques ni te quejes de lo mal que lo has pasado. Dile que has aprovechado el momento para reorganizar tu vida y tu mente, y que has aprendido muchas cosas sobre ti mismo que antes no sabías.





