Método K para recuperar a tu pareja

Segundo paso: el cortafuegos

1. Acción: contacto cero

→ Qué es el contacto cero y para qué sirve

→ Una visión más acertada de la ruptura

→ Evitar que se deteriore la relación personal entre vosotros

→ Mantener el equilibrio

→ No perder tu valor como persona

→ En resumen: lo que nunca debes hacer durante el contacto cero 

 
 

Qué es el contacto cero y para qué sirve

Nuestro objetivo es recuperar a tu pareja, no olvidemos esto; pero es evidente que no todas las parejas pueden recuperarse como no siempre es posible que después que haber cortado el tallo de un rosal, éste pueda volver a brotar. Hay una interesante entrada en el Blog que habla precisamente de esto y es un tema que se trata con frecuencia en los manuales de Psicología del Coaching.

Tú has decidido intentar volver con tu pareja porque has visto algunas dudas en su decisión y parece que no lo tiene tan claro. Bien. El contacto cero sirve precisamente para eso: para hacer crecer esas dudas. Es muy importante que tengas esto en cuenta y no pienses que el contacto cero es algo que produce efectos mágicos irresistibles en tu pareja: se trata sólo de aumentar su incertidumbre haciéndole pensar que tú también has decidido hacerle caso y poner punto y final a la relación.

De momento sólo hay una cosa cierta: tu pareja te ha pedido distancia. ¿No es así? Pues hagamos lo que te pide. Acepta su decisión como la persona adulta, responsable y madura que eres.

Sin duda es una situación difícil, pero no debes hacer un drama. Es muy importante no dramatizar y entender que romper una relación sentimental no es algo tan grave. Si te paras a pensar con rigor y miras las cosas con amplitud te darás cuenta que no es tan terrible que tu pareja haya roto la relación. Sí, de acuerdo, no es algo que nos guste a nadie, pero existen desgracias mucho mayores en el mundo que no te voy a enumerar aquí porque estoy seguro que sabes a qué me refiero.

Descentraliza el dolor y piensa por un momento qué pasaría si en vez de dejarte tu pareja te hubiera atropellado un autobús y hubieras perdido la movilidad de tu cuerpo de cuello para abajo. No es algo absurdo, ocurre todos los días. ¿Sería algo terrible? Seguramente es peor que perder a tu pareja y sin embargo hay mucha gente que en ese estado, sin poder mover más allá del cuello, es capaz de ser feliz y de hacer felices a los demás. Si personas así son capaces de ser felices, tú también puedes serlo.

Una visión más acertada de la ruptura

Para lograr tu cometido es importante que veas el mundo y lo que te rodea con rigor y objetividad, es decir, con equilibrio. Si piensas que el mundo se acaba porque has roto tu pareja estás siendo víctima de pensamientos irracionales, de los que debes huir. Hablaremos más delante de este tipo de pensamientos. Sé que ser abandonado por la pareja es algo doloroso, pero te aseguro que el mundo no se va a acabar por ello. Uno de los grandes problemas de occidente es que exageramos lo que nos ocurre —quizá porque estamos acostumbrados a una vida muy placentera—, y esto puede llegar a tener consecuencias emocionales muy adversas. Pon en práctica lo que ya se expuso en el paso anterior: no llames, no envíes ningún tipo de mensaje, no trates de que te explique el motivo de su decisión,  no hables con sus familiares o amigos más que lo imprescindible, no espíes ni te hagas el encontradizo, y por último, no envíes regalos. Pero te recuerdo que pese a todo lo anterior no debes mostrarte con enfado. Una cosa es distancia y otra mostrarse hostil, que tampoco nos interesa.

De momento debes romper toda relación afectiva con tu pareja, es lo que también llamamos el contacto cero. Con ello conseguiremos las siguientes metas:

Evitar que se deteriore la relación personal entre vosotros

En primer lugar que no se pierda la relación personal: si se ha roto la relación de pareja que no se rompa también —o no se deteriore más— la relación personal. Con ello podrás disponer de un lugar privilegiado desde donde avanzar en tus propósitos pasado algún tiempo. Recuerda la situación controlada que pusimos como ejemplo. Algunas semanas después Alejandro puede descubrir el verdadero motivo por el que Laura se fue de casa; tal vez algo que ella malinterpretó o cualquier otra cosa que dinamitara la relación y que hubiese pasado desapercibida hasta ahora. Él puede llamarla y proponerle tomar un café o pasear para explicarle todo eso, y que ella acepte. No significa que con eso se consiga la reconciliación —aunque es perfectamente posible—, pero de alguna forma sí habremos avanzado. Sin embargo, en la situación incontrolada esto no podremos hacerlo. Recuerda que la imagen de Alejandro está muy deteriorada porque ha intentado demasiadas veces ponerse en contacto con ella.

Mantener el equilibrio

El segundo objetivo que se persigue con el cortafuegos es mantener el equilibrio. Todas las parejas —y de algunas forma todas las relaciones humanas— se forman y se mantienen con cierta simetría. Si tienes por costumbre quedar los jueves para cenar con un amigo, la relación de amistad se mantendrá por mucho tiempo si un jueves pagas la cena tú y otro él. O si varios amigos os reunís para ver en la televisión partidos de fútbol o una película, lo mejor es hacerlo cada día en casa de un amigo, o de alguna forma repartir los gastos, el trabajo o las molestias. En cualquier relación entre personas iguales, ya sea en el trabajo o fuera de él, se necesita ese equilibrio para mantener la relación. Si tras una ruptura continúas llamando por teléfono, enviando mensajes o correos electrónicos, tú pareja sabrá que estás ahí incondicionalmente y ese equilibrio tan importante se perderá dándole a ella o a él todo el poder sobre la relación. Por el contrario, si te comunicas únicamente en la medida que la otra parte lo hace, sólo estarás haciendo lo que tu pareja te ha pedido: distancia.

No perder tu valor como persona

Por otro lado, con el cortafuegos o el contacto cero, evitarás la caída de tu magnetismo personal y con ello evitarás perder tu valor. Efectivamente, la consecuencia directa del desequilibrio es la pérdida de valor. Los seres humanos estamos comunicándonos continuamente, somos animales simbólicos y todo lo que hacemos, la ropa que llevamos, el coche que conducimos o la música que escuchamos significa algo, es decir, comunicamos algo con ello. Mucha gente tiene miedo de aplicar el cortafuegos porque cree que no está haciendo nada para recuperar a su pareja, pero esto no es así. Cortando la comunicación de la forma que ya hemos expuesto también estás comunicándote con tu pareja, le estás diciendo que aceptas la nueva situación y eso reporta valor a tu persona. Piensa una vez más en el segundo ejemplo: Alejandro dejó de interesar a su pareja (o a cualquier otra persona) porque ella sabía que él estaba ahí incondicionalmente. Ya se sabe que cuando se dispone de algo en gran cantidad, ese algo deja de preocuparnos y tener valor. Laura sabía que Alejandro estaba ahí dispuesto en cualquier momento a acepar una cita, pero de esta manera no se mantiene, ni se forma, una pareja.

Haber roto las comunicaciones con tu pareja producirá que sus dudas aumenten. A lo largo de estos años he visto en muchas ocasiones como, incluso aquéllas personas que han cometido los errores más graves, consiguen volver con su pareja solamente aumentando la duda. La clave es la duda. Todo puede arreglarse si tu pareja alberga alguna duda, por pequeña que sea acerca de la decisión que tomo al abandonarte. De modo que tanto si tu situación fue controlada o incontrolada, a partir de este momento deja pasar unas cuantas semanas antes de expresarle una última cosa —que después veremos— y empezar con el proceso activo de recuperar a tu pareja en serio. Piensa que ahora lo que de verdad necesita tu pareja es olvidar un poco de la mala imagen que mostraste cuando tratabas de negar la realidad

En resumen: lo que nunca debes hacer durante el contacto cero

Lo habrás leído y escuchado por todas partes durante las últimas horas. Te lo repito aquí una vez más:  lo único que puedes hacer ahora para recuperar a tu pareja es aceptar la ruptura. Aceptar es asumir algo, lo cual no significa que ese algo vaya a permanecer así para siempre. Quizá has perdido una batalla, pero aún no has perdido la guerra. Por lo tanto —y sobre todo si tu deseo es recuperar a tu pareja— debes ahora acatar esa decisión sin ningún miedo. Esto supone que, de momento: 

1) No llames a tu pareja. Seguramente ya has marcado muchas veces su número. Ahora evita que las cosas vayan a peor y tu valor e imagen caiga por los suelos. Ahora bien, si tu pareja te llama para cualquier asunto, por supuesto debes contestar. No se trata de crear un clima de hostilidades y enfados: se trata de que vea que has aceptado la ruptura. Si tienes un negocio con tu pareja, sois padres o tenéis una mascota, quizá tenga que llamarte para consultarte algo y tú tienes que contestar con toda amabilidad. Se trata de que no haya contacto pero que tampoco haya hostilidades.  

2) No escribas ningún tipo de mensaje a través de ningún sistema ni red social (salvo que sea tu pareja quién lo haga, y en ese caso debes contestar con toda normalidad). Puedes ver aquí como comportarte en las redes sociales con tu pareja en esta etapa. 

3) No trates de verla para que te explique los motivos de su decisión, si es que ya lo ha hecho varias veces. Tratar de sorprender a tu pareja a la salida del trabajo o simular un encuentro casual son artimañas que ahora puede que se vuelvan en tu contra menoscabando tu imagen. 

4) No hables con sus familiares o amigos sobre la ruptura, ni trates de enviarle mensajes a través de ellos. Tampoco intentes mandar a un buen amigo, lo que yo llamo un Buen Samaritano, para que trate de convencer a tu pareja o hable bien de ti. 

5) No la espíes. Esto, además, puede ser un delito. 

6) No te hagas el encontradizo o encontradiza para poder verla; esto implica no ir a buscarla al trabajo o a la puerta de su casa, ni a ningún otro lugar. 

y 7) No le envíes regalos, nada de flores, bombones… 

Pero, atención, aceptar la ruptura y poner en prácticas esos siete puntos no significa, como ya hemos dicho, que muestres enfado. De modo que si es tu pareja quién te llama o te envía un mensaje, debes contestarle con toda cortesía; como si fuera un buen amigo, un hermano o alguien que quieres. En la conversación, lo más importante, es que no hables de sentimientos. Nada de «qué felices fuimos» o «cuánto te he querido». Exprésate con normalidad y contesta a sus preguntas sin ningún temor. Si te pide que le devuelvas sus cosas o que hagas algo que suponga distanciaros aún más (como desvincular a tu pareja de una cuenta corriente o entregarle las llaves de su casa) accede con cortesía y absoluta normalidad. Insisto: es lo único que puedes hacer para recuperarla

 

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